Hemos llegado a Corato con el corazón lleno de gratitud, porque, a través de Luisa, el Señor nos está guiando para acercarnos cada vez más a Jesús y vivir en la Divina Voluntad.
Doy las gracias a Luisa por su amor, su celo y su fiel testimonio, que sigue siendo una luz para tantos corazones en camino.
Que su ejemplo nos anime cada día a entregarnos con confianza en las manos de Dios, dejando que Su Voluntad transforme nuestra vida en un continuo acto de amor.
Elisa
En el amor encuentro mi centro y me siento recreado, renacido, mientras que soy eterno, sin principio y sin fin, pero esto es por causa del alma que me ama; me agrada tanto el amor que me siento como rehecho. Además de esto, en este amor Yo encuentro mi verdadero reposo: Se reposa mi Inteligencia en la inteligencia que me ama, se reposa mi corazón, mi deseo, mis manos, mis pies, en el corazón que me ama, en el deseo que me ama y me desea sólo a Mí, en las manos que obran por Mí, en los pies que caminan sólo por Mí, así que parte por parte Yo voy reposando en el alma que me ama, y el alma con su amor me encuentra en todo y por todas partes, y se reposa toda en Mí, y en mi Amor queda renacida, embellecida y crece en modo admirable en mi mismo Amor. (30 de mayo de 1912)